Naturaleza
¿Qué es la naturaleza?
La naturaleza es todo lo que nos rodea. Está compuesta por árboles, flores, montañas, ríos y mares, además de todos los animales que habitamos el planeta y muchísimo más.
Todos estos componentes interactúan entre sí y eso es también parte de la naturaleza. Las mariposas, por ejemplo, necesitan de las flores para alimentarse y, al mismo tiempo, las flores necesitan de las mariposas para reproducirse.
Podemos sentir la naturaleza cuando el viento sopla en nuestras caras, la lluvia nos moja o el sol nos da calor.
Es importante recordar que la naturaleza es nuestro hogar. Debemos, por lo tanto, aprender a vivir en armonía.
Tipos de naturaleza
El mundo que conocemos se organiza en base a tres tipos fundamentales de naturaleza, es decir, tres formas de existencia de los seres vivientes, que son:
- Naturaleza vegetativa. Aquella que carece de movilidad voluntaria, por lo que vive, crece y se reproduce en el mismo lugar, y agrupa a las plantas, organismos vegetales y criaturas con una limitada o reducida capacidad de respuesta a su entorno.
- Naturaleza sensible. Aquella que es capaz de percibir el entorno a su alrededor y reaccionar a él de diversas maneras, para beneficio propio. Fundamentalmente, se refiere a los animales, seres provistos de movilidad voluntaria, diversos sentidos para inspeccionar sus alrededores, y metabolismos rápidos basados en la digestión de materia orgánica.
Elementos de la naturaleza
La naturaleza, entendida como el mundo natural, abarca dos grandes conjuntos de elementos, que son:
- Elementos físicos o inanimados. Que componen el entorno natural y que se rigen por las leyes de la física y la química, llevando una existencia pasiva y eterna. Ejemplo de ello son las piedras, el agua, los gases que componen el aire o la luz solar.
- Elementos vivos o animados. Aquellos que son fruto del lento pero constante proceso evolutivo que llevó las primeras protocélulas ancestrales a engendrar un verdadero abanico de criaturas reunidas en distintos reinos: vegeta, animal, hongos, protozoos y bacterias. Estos elementos se someten a las leyes de la bilogía y de la supervivencia, extrayendo energía del medio circundante (autótrofos) o de consumir otros seres vivos (heterótrofos).
Importancia de la naturaleza

La importancia de la naturaleza para la vida es total y absoluta, incluidos los seres humanos. Aunque normalmente nos guste pensar el mundo natural como un mundo aparte del nuestro, regido por otras reglas y al que podemos acudir de vez en cuando, la verdad es que nuestra civilización entera depende del mundo natural biológica, económica y socialmente.
La naturaleza es de donde obtenemos los insumos que fundamentan nuestra economía, y también de donde proviene el oxígeno que respiramos, la materia que nos alimenta y las condiciones físicas que sostienen la posibilidad de vida en el planeta. De modo que, en realidad, todo lo que existe y todo lo que conocemos es también naturaleza.
Impacto del ser humano en la naturaleza
El mundo natural tiene relaciones complejas con el mundo del ser humano. En sus inicios, el ser humano sólo fue una especie más entre muchas de homínidos africanos que, fruto de las presiones ambientales, se vio obligada a reinventarse y evolucionar.
Pero en ese camino, sus talentos fueron muy distintos a los de las otras especies, ya que su capacidad cognitiva le fue brindando cada vez más posibilidades para alterar el medio ambiente a su antojo, haciéndolo más benévolo para sí y para su descendencia, en lugar de continuar adaptándose lenta y evolutivamente al medio ambiente.
Los grandes cambios en el modo de existencia humano, como la Revolución agrícola del Neolítico, o en mucho mayor medida, la revolución industrial de la edad moderna , han consistido en nuevas formas de explotar la naturaleza y transformarla en nuestro beneficio.
Esto usualmente acarrea consecuencias negativas para la estabilidad del orden natural, cuya transformación a nuestras manos no siempre es considerada y cuidadosa. Así, es común que nuestro impacto en la naturaleza se traduzca en:
- contaminación de la naturaleza y destrucción de ecosistemas.
- extinción de especies y empobrecimiento de la biodiversidad mundial.
- Alteración permanente de las propiedades físicas y químicas de la atmosfera, los suelos y las aguas.
- Alteración del balance climático del planeta, acelerando los procesos naturales de cambio climático de manera desastrosa.
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